Salir de fiesta en Berlín y sus retos

Si hay algo que me sorprendió de salir de fiesta en la cuna del techno, es lo complicado que puede llegar a ser entrar en una discoteca y si no lo consigues, que esto no te fastidie la noche.

Asi que si te estás planteando viajar a Berlin y disfrutar también de su vida nocturna, continua leyendo para conocer las claves para vivirla con éxito y sin sorpresas.

¿Cómo salen los Berlineses?

Una de mis mayores sorpresas fue, que en esta ciudad es o todo o nada. Echar un par de bailes e irse a casa no se contempla mucho al parecer, por lo que las opciones que quedan son, o darlo todo en discotecas que no cierran en días o echarte un par de cañas sentado en bares a la luz de las velas.

Si lo que os apetece es hacer vuestra propia cata de cervezas o echaros un copazo en un idílico bar a la luz de las velas teneis muchos en toda la ciudad.

Nosotros estuvimos muy agusto en un pequeñito bar en el barrio judío de Berlin.

A día de hoy, el barrio judío hace referencia a una zona del distrito de Mitte, entre las calles Oranienburger Straße, Linien, Rosenthaler, Alte Schönhauser y el parque Monbijou

¿Cómo entrar a sus discotecas más famosas?

  1. No parecer español o turista.
  2. No hablar en la cola.
  3. Que en la cola parezca que vayas solo
  4. Apostar por un total look black
  5. Ver si al sitio que vas a ir tiene un dresscode especial ese día.
  6. Saber que Dj va a pinchar la noche que vayas.

Kitkatclub

En este club ya os adelanto que el sexo y el techno van de la mano. Fue inaugurado en 1994 por una estrella porno austriaca cuando Berghain aun era poco conocido en la escena nocturna berlinesa.

Nuestra experiencia

No articulamos palabra ninguno de los cuatro en la fila, gracias a lo que pasamos el filtro de la primera puerta. Nos llevamos una grata sorpresa ya que a varias personas que se encontraban delante nuestro no les habían dejado acceder.

En la siguiente puerta nos miraron la ropa con la que vestíamos de arriba abajo y pasamos el siguiente filtro, pero la prueba de fuego estaba por llegar. Tras abonar la entrada tocaba dejar la ropa en el guardarropa. Nos quedamos alucinados ya que gran parte de las personas que alli se encontraban se estaban despojando de casi toda la ropa o traían outfits de ropa interior muy cuidados. Si quieres entrar aquí, una de las condiciones es, llevar la menor ropa posible o traer un look muy loco.

Para que contextualicéis un poco de lo que os hablo, echad un ojo aquí

A parte de encontrar un par de salas diferentes entre ellas una con piscina, os topareis con un ambiente muy desinhibido pero tremendamente respetuoso a la vez, ya que en ningún momento nos sentimos intimidados o incómodos. Por esta razón, si queréis llevaros una experiencia vital totalmente diferente a lo que estáis acostumbrados, abrid la mente e intentar entrar a este club.

Tresor

Nació poco después de la caída del muro por lo que se convirtió para la juventud, en uno de los símbolos de la reunificación, un lugar de distensión entre espesa niebla.

Nuestra experiencia

Muy cerca de KitKat, se encuentra Trésor por lo que adoctrinados y con el ánimo por las nubes tras haber conseguido entrar en Kitkat, nos fuimos decidimos a conocer esta afamada joya berlinesa.

En la entrada nos preguntaron que por que estábamos allí. Nuestra respuesta fue ¨ver al dj que está pinchando hoy que se llama tal¨ (yo particularmente ni me acuerdo quien era)

Para que no os pille por sopresa es importante que miréis antes de entrar quien está pinchando por si os lo preguntan.

Nos taparon las cámaras de los móviles, nos registraron para ver si llevábamos drogas (hecho muy gracioso ya que dentro la gente no vuela gracias al alcohol) y entramos.

A mi particularmente me pareció una cueva-bunker en la que veías brazos alzados entre un espeso humo en el que me pareció imposible adentrarme si quería continuar respirando.

Si lo que te apetece es escuchar techno metido en tu mundo, sin tener que hablar y no ver a nadie tampoco (el humo te lo pone fácil), este es tu sitio.

Detalle a tener en cuenta, nos pedimos una cerveza y con ella te dan una ficha. Si devolvías el botellín con la ficha te devolvían el dinero que te habían cobrado de más. Que ahora que lo pienso, es lógico y normal, tener un recogevasos con esa puesta en escena tiene que ser inviable.

Berghain

Este lugar, puede adjudicarse la etiqueta de ser la discoteca techno más famosa del mundo. El club berlinés por excelencia arrastra además un plus de aventura ya que el derecho de admisión es tan aleatorio que uno nunca sabe si podrá traspasar el umbral después de horas de espera en la cola. No hay demasiados trucos y aunque hablar alemán ayuda, no basta.

El caso es que la incógnita alimenta el mito.

Dentro esperan sesiones exclusivísimas y una puesta en escena inolvidable entre lo fabril y la fluorescencia futurista. En el sótano aguarda además el club gay Lab Oratory.

Nuestra experiencia

A pesar de que habíamos leído todo lo que teníamos que hacer para entrar, lo veíamos tan díficil que hicimos caso omiso a todos los consejos que nos habían entregado para adentrarnos en este icono del techno.

Fuimos a deshora en pleno Sábado y con ropa con la que no parecíamos unos raveros tirados por lo que no habíamos llegado a la puerta que el portero ya estaba ladeando la cabeza haciéndonos sentir pequeñitos con su decisión.

Si queréis vivirlo si o si, separaros en la cola e ir por la mañana, ya que a estas horas siempre hay más posibilidades.

Watergate

Watergate es otra de las discotecas más conocidas de la ciudad, la cual cuenta con unas magníficas vistas al río. El club está dividido en distintas plantas con distintos estilos de música electrónica salidos de las mesas de algunos de los djs más famosos del país.

La política de admisión no es tan estricta, por lo que permite que tengas más suerte de por entrar.

Nuestra experiencia

Después del poco éxito que tuvimos para entrar en Berghain nos fuimos andando hasta Watergate. Tened en cuenta que la distancia entre discotecas es grande, por lo que es importante contar con alternativas cercanas si no os dejan entrar en una discoteca.

Tras un rato de espera en la cola y observando que había personas a las que les prohibían la entrada pensábamos que nuestra noche ¨se iba al garete¨ pero nos equivocábamos ya que nos dejaron entrar!

Dentro encontramos un ambiente mucho más similar a lo que estamos acostumbrados en cuanto a estética y una calidad del sonido que conseguía envolverte aunque el techno no te apasionara.

Si todo esto no os funciona, siempre os quedarán las telediscos, unas cabinas telefónicas reconvertidas en discoteca. ¡El que se conforma es porque quiere!

Sus ubicaciones aquí.

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